Una Europa cada vez más euroescéptica

By in Pol Masdeu, Política on 18 marzo, 2014

Son muchísimas las ventajas para un país que forme parte de una institución fuerte e influente como la Unión Europea. Aun así, también son muchas las voces poco favorables y escépticas en formar parte de la UE. No sólo en aquellos países europeos que no forman parte de la Unión, como Noruega o Suiza, sino también dentro de estados tan profundamente europeístas como Alemania. También surgen semejantes voces en el Reino Unido y, cada vez más, en España. Como periodista, en principio, uno tiene que ser imparcial y, por esto, quiero dar voz a este colectivo que, año tras año, va ganando adeptos.

Muchas críticas van enfocadas al creciente número de instituciones paraestatales y al enorme gasto económico que éstas conllevan. Este es uno de los principales argumentos del recién partido de Alternativa para Alemania (AfD). Su bandera es el rechazo al euro y a los rescates monetarios de los países periféricos de Europa. En un momento político en el cual se habla mucho de la soberanía nacional, muchos euroescépticos critican la pérdida de soberanía en política exterior, monetaria y fiscal. En cuanto a esta cuestión, recientemente la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) se mostró clara: “la única opción posible en beneficio de los pueblos es la salida de la UE y del Euro”.

Hay quienes centran sus críticas en un posible cambio de rumbo de la Unión. Según el periodista Rafael de Loma, las instituciones europeas “abandonaron todo el vestigio de solidaridad con los más pobres (…), dieron la espalda a las políticas activas de crecimiento para centrar sus objetivos en la sanguinaria recuperación de la deuda a favor de la Banca  de los especuladores internacionales”. Sigue en esta línea de opinión las CUP, quienes aseguran que “el actual proyecto de la UE es un proyecto al servicio del capitalismo y el neoliberalismo” y añaden “trabajaremos para suspender las privatizaciones encubiertas a través de políticas de austeridad y tijeradas ordenadas para la UE”. En el otro extremo del arco parlamentario, encontramos distintos partidos de extrema derecha con posiciones anti-europeístas. Un claro ejemplo es el Frente Nacional Francés, liderado por Marine Le Pen. El partido centra su discurso en la unidad del pueblo francés y en el rechazo a la inmigración. Por ello, hace unos días felicitaron al pueblo suizo para limitar las olas migratorias en su país e instan al gobierno francés a hacer lo mismo. Sigue el posicionamiento uno de los principales partidos políticos del norte de Italia, Liga Norte. Se basan en un discurso duro frente a los inmigrantes, al mismo tiempo que reclaman una Italia Federal. Otro de los euroescépticos con más fuerza es el Partido de la Libertad de Austria (FPO). Sus pilares se basan en el conservadurismo, en el nacionalismo y en un fuerte sentimiento euroescéptico. Una encuesta del 2011 le daba un soporte al entorno del 25%. Nada menospreciable.

En el Reino Unido sobresale el Partido para la Independencia (UKIP). Su líder, Nigel Farage se mostró claro en una entrevista en El País: “La UE es un viejo sombrero raído. Una solución de 1970 para un problema de 1940 que ha sobrepasado su fecha de caducidad”. Su partido insiste en que la Unión Europea, que no Europa, es un inconveniente para la economía británica. Por este motivo, no es de extrañar que en su página web se destaque que “el Tratado de Lisboa ha costado billones a la economía británica”.

Hecha esta rápida visión del mapa euroescéptico (sólo he expuesto algunos de los partidos), se palpa que el cuestionamiento a las instituciones europeas y a su labor va in crescendo. Son muchos los partidos políticos que ponen en entredicho la efectividad de la Unión Europea, así como el sentimiento de falta de soberanía de sus países. Lo que llama más la atención, pero, es la heterogeneidad de dichos partidos políticos. Podemos encontrar desde representantes de la extrema derecha, hasta de la extrema izquierda, pasando por nacionalistas y liberales. No hay ninguna duda que los próximos comicios serán la clave para el futuro de una Europa que, día tras día, parece menos unida. Las últimas encuestas dan un incremento de votos de los partidos euroescépticos, aunque las dos principales fuerzas, socialdemócratas y populares, resisten el auge de los más críticos con la Unión (rozarían el 20% de los escaños). Sea como sea, el próximo mayo se podrán resolver muchas dudas.

AUTOR DEL ARTÍCULO:

Pol Masdeu

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