Una de las consecuencias de la crisis económica ha sido la demanda de cierta regeneración democrática. La sensación de mala gestión, las políticas de derechas aprobadas y aplicadas con el pretexto del déficit económico y la falta de transparencia e información han provocado una crisis política que se ha manifestado en un extremo con desafección política y en el otro con indignación y voluntad de cambio.

Son muchísimas las ventajas para un país que forme parte de una institución fuerte e influente como la Unión Europea. Aun así, también son muchas las voces poco favorables y escépticas en formar parte de la UE. No sólo en aquellos países europeos que no forman parte de la Unión, como Noruega o Suiza, sino también dentro de estados tan profundamente europeístas como Alemania.