La Europa del 1%

No, no estamos hablando del 1% que muchos piensan, no se trata de aquellos ciudadanos que acumulan la riqueza del mundo, frente a ese 99% que somos los restantes, NO. Tampoco hablamos de ninguna comisión por obra, todos sabemos que éstas empiezan en el 3%. En este caso hablamos de un mito, un mito de tantos, que es necesario derrumbar.

En segundo de bachillerato tuve un profesor de castellano que en algunas clases nos hablaba del amor ―y no solamente en las lecciones de literatura. De hecho, era un maestro de los de ante, alguien que intentaba transmitir a los cuatro adolescentes que prestábamos un poco de atención las enseñanzas que le había brindado la vida. El amor verdadero ―nos decía― consiste en imaginarse la ropa sucia de tu pareja. Era, y aún es, un hombre sabio porque nos enseñó que todo proyecto de futuro tendrá sus peros, y sólo si somos conscientes de ello seremos capaces de hacerlo realidad.

Dice el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea que “La Unión se fundamenta en los valores de respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías”.