4. Tipo interes BCE

Quantitative Easing: ¿de dónde sale y cómo funciona?

By in Actualidad, Colaboradores, Economía on 20 marzo, 2015

A finales de enero introdujimos el concepto de Quantitative Easing (QE) cuando el Banco Central Europeo (BCE) anunció que utilizaría esta medida para dinamizar los precios y reactivar la economía europea. En aquel artículo describimos que el QE hacía aumentar la masa monetaria comprando activos públicos, y cuáles habían sido las primeras reacciones al anuncio de la medida. La semana pasada se empezó a implementar dicha política y esta vez perseguimos indagar más en por qué el BCE parece que se ha visto obligado a tomar esta decisión (que para algunos llega tarde y mal).

La tasa de refinanciación

La tasa de refinanciación, es decir, el principal mecanismo de control de la inflación del BCE, no funciona desde el 2013. La tasa de refinanciación, conocida popularmente como “el tipo de interés”, es el precio que los bancos pagan por los préstamos que compran al BCE. Este tipo de interés influencia de forma muy directa el EURIBOR, el tipo de interés interbancario, es decir, el precio que deben pagar los bancos por los préstamos que se dejan entre ellos.

Como muestran los gráficos, en general la tasa de refinanciación y el EURIBOR van muy ligadas:

4. Tipo interes BCE 4. Tipo interes Euribor

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Por qué el mecanismo de la tasa de refinanciación ya no funciona?

El problema principal es que bajar “los tipos de interés” no es el final de la historia. Para que sea efectivo es necesario que los bancos actúen de una determinada manera a tal bajada, en concreto, el BCE espera que la bajada del tipo de interés provoque que los bancos pidan más préstamos al BCE y se dejen más préstamos entre ellos (debido a la consecuente bajada del EURIBOR). El objetivo de todo ello es aumentar la liquidez de los bancos, es decir, el dinero que los bancos tienen disponible que, a su vez, el BCE espera que se traduzca en un aumento de los créditos a las familias y a las empresas. Pero evidentemente, el BCE no puede “obligar” a los bancos a prestarse dinero ni a aumentar los préstamos a las familias.

Dentro del mandato del BCE, lo único que puede hacer es bajar los tipos de interés. Un problema evidente es que esto tiene sus límites: los intereses no se pueden bajar más del 0% y el hecho es que desde el 2013 que ya están por debajo del 0,5%. El último cambio fue el pasado septiembre cuando bajaron hasta el 0,05%. La dificultad es evidente: el BCE no puede bajar más los tipos de interés y se ha quedado sin margen.

 

De la tasa de refinanciación al quantitative easing

Por todo ello el BCE ha decidido probar otra estrategia: el quantitative easing. Al igual que con el mecanismo de la tasa de refinanciación, el objetivo del QE es aumentar la liquidez de los bancos. En cambio, lo que está haciendo el BCE esta vez es comprar activos de bancos europeos para ayudarles a descargarse de activos poco líquidos.

Esta nueva medida, debería hacer aumentar la liquidez de forma más directa, pero no sólo eso. Esta vez el BCE también ha intervenido en lo que se llama el mercado secundario de obligaciones, es decir, el mercado donde se venden y se compran las deudas públicas. En realidad, el mandato el BCE le prohibe financiar directamente a los Estados Miembros de la zona euro, y de ahí las compras en el mercado secundario de obligaciones.

La idea consiste en proporcionar liquidez también a los estados comprando obligaciones soberanas (deuda pública). Como consecuencia, el precio del endeudamiento público (el tipo de interés que debe pagar el estado) tanto a corto como a largo plazo baja, lo que puede augmentar el endeudamiento. Con la misma lógica que con el primer mecanismo, el BCE espera que los estados trasladen este acceso a la liquidez a las familias y empresas a través del crédito o de la compra de títulos y obligaciones (deuda pública en manos de particulares).

 

Bienvenidos a la globalización

Aunque a estas alturas todavía es demasiado pronto para saber si el programa de QE ha tenido algún efecto en el aumento del crédito, las consecuencias a nivel internacional ya son evidentes. La depreciación del euro ha alcanzado niveles desconocidos desde 2003: hoy por hoy un euro se puede comprar por 1,04 dólares. La principal consecuencia del descenso del euro es el impulso a las exportaciones europeas. Como ahora el euro está más barato, los productos europeos son más atractivos que ayudará a recuperar el crecimiento sostenido de la Eurozona.

En el caso de España y si la paridad se mantiene, tendremos una oleada de turistas americanos este verano?

Sobre la autora:

Mariona Segú


Mariona Segú

 

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