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La llama de Salónica

By in Actualidad, Bernat Deu, Economía on 5 febrero, 2015

Salónica o Tesalónica, es la segunda ciudad más grande de Grecia y uno de los musts si escogéis Grecia como destino para vuestras vacaciones. La ciudad, que fue fundada hace 2.300 años exactos, es un pozo de historia, una mezcla única de culturas y una maravilla en términos de riqueza arquitectónica.

Aún así, no le ha sido fácil llegar donde está ahora. Hace casi cien años, por ejemplo, la ciudad sufrió un grave incendio que calcinó un tercio de su superficie. Una vez extinguido el incendio, que duró más de un día entero, el gobierno griego encabezado por Eleftherios Venizelos anunció que no se permitiría la reconstrucción de la ciudad tal y como era anteriormente, sino que reconstruirían una nueva ciudad después de aprobar un plan urbanístico. 

Pero volvemos al presente. Alexis Tsipras, es el primer ministro griego desde el 25 de enero, y también ostenta el cargo de vicepresidente del Partido de la Izquierda Europea (PEE) desde el 5 de diciembre de 2010. A pesar de ser político de profesión, es diplomado en ingeniería civil por la Universidad Politécnica de Atenas y, por lo tanto, debe de conocer perfectamente la historia del gran incendio de Salónica.
Syriza, el partido que encabeza, ha ganado las elecciones ―a tres escaños de la mayoría absoluta―reivindicando una regeneración democrática en Grecia con la voluntad de reconstruir el país, estableciendo unas bases que permitan a sus ciudadanos salir del pozo de deuda y austeridad al que están sometidos. Quizás por eso, el plan económico del nuevo gobierno griego, se lo ha bautizado con el nombre de la vieja ciudad reconstruida.

El Pla Salónica, que ha sido aprobado por los dos partidos que forman el gobierno ―Syriza y el partido nacionalista de derechas (ANEL)― contiene una serie de medidas centradas en dos grandes ejes: la mejora de las condiciones económicas y un enfrentamiento directo contra la austeridad. Y todo esto cocinado con un fuerte componente nacionalista griego. Hay que recordar que la economía griega tiene una tasa de paro del 25% y que su PIB hace 7 años que cae (ya se ha situado a niveles del 2003).
En este sentido el plan contempla medidas como el aumento del salario mínimo griego de los 580€ a los 751€, una ley que no permita, a los ciudadanos endeudados, destinar más del 30% de sus ingresos anuales a devolver deuda y una reforma del sistema fiscal que lo haga “más justo” y que acabe con la economía sumergida y la evasión fiscal. Podéis encontrar un resumen de las medidas del plan en este artículo.

A nivel internacional, el gobierno se muestra fuerte en su posición de no negociar con intermediarios y hablar de tú a tú con las instituciones europeas. Su posición es muy clara: quieren una mejora de las condiciones para devolver la deuda astronómica que han contraído, situado alrededor de 315MM€, que ya supone el 176% de su PIB ―es decir, la cantidad de valor que Grecia genera en un año y tres cuartos.
Pero, de dónde viene esta deuda? Principalmente, la deuda que soporta Grecia proviene de una mala gestión del riesgo de país. En el año 2001, cuando Grecia adopta el euro, el diferencial de sus bonos respeto los de las economías más fuertes del continente cae vertiginosamente, y muchos bancos europeos – con la prima de riesgo tan baja – pretendieron hacer negocio con la deuda soberana griego. A la cabeza de unos años, pero se vio que Grecia tenía un grave problema de solvencia. Entonces es cuando entran en juego los préstamos astronómicos para que el país pagara la deuda con las instituciones bancarias europeas, obviamente, acompañado de las ya conocidas medidas de austeridad como condiciones del préstamo.
Está claro que estas medidas no han conseguido el propósito de hacer más competitivo el país, y que Grecia no puede hacer frente a las condiciones establecidas ―teniendo en cuenta que Grecia ya goza unas condiciones especiales si la comparamos con otros países del sur de Europa. Syriza pretende, pues, renegociar estas condiciones directamente con las instituciones, sin tener que pasar por intermediarios como la Troika (como afirmó taxativamente el ministro de Finanzas Yannis Varoufakis, aquí).

Es obvio, que el núcleo de Europa ve este hecho como la chispa que puede hacer saltar otros países del sur a reclamar un alivio de sus condiciones.
Ahora empieza una partida que, a primera vista, parece que puede cambiar la dinámica económica que hemos ido viendo los últimos años en Europa. La partida será larga y dependerá también de la voluntad de los países a sumarse a una banda o al otro.

Syriza, reivindica un cambio pero apenas acaba de sentarse a la mesa para empezar a jugar. Quizás la historia se repetirá y no se podrán llevar a cabo todas las reformas que se han planteado, tal y como pasó con el gran plan urbanístico de Salónica, dónde algunas de las reformas más importantes no se realizaron, concretamente, debido a la carencia de fondos y de financiación.

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Bernat Deu


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