Euroescépticos vs eurocríticos

¡Cuánta fauna diferente hay por Europa! Tenemos los que la idealizan sin razón, los que la critican de igual manera, a los que poco o nada les importa, los que se llenan la boca de Europa, pero siempre piensan en el marco nacional y un largo etcétera. Pero si hay un grupo que está en auge -sí, existe uno que está más de moda que aquellos europeístas de boquilla y nacionalistas de corazón- son los euroescépticos, o eso parecen indicar la mayoría de encuestas de opinión.

Pero, ¿quiénes son los euroescépticos? Agruparlos en una única categoría es complicado, y más atrevido aún es definirlos como populismo. Aun así, intentaré delimitar la mayoría de sus hechos característicos: como punto de partida, los euroescépticos son aquellos que (i) no creen en la UE; (ii) consideran excesivo su sistema burocrático; (iii) desconfían de su difícil e incomprensible entramado de poderes; y (iv) afirman que la UE está vendida a los lobbies. Pero también son euroescépticos aquellos que repudian: (i) su carácter supranacional, en el que los estados miembros pierden poder; (ii) la existencia de un estado del bienestar desarrollado, tanto en el norte como en el sur; (iii) la existencia de fondos de compensación entre países que, en su opinión, perjudican la economía de los más ricos; (iv) la libertad de circulación de personas y, principalmente, la de la fuerza de trabajo fuera del país de origen. Éstas son sólo algunas de sus características y basta con leer los programas de la Liga Norte, el Vlaamsbelang, el UKIP, el Front National o el Partido de la Libertad austríaco para darse cuenta de la gran diversidad que representan estos partidos.

Entonces, lo que nos dice el eurobarómetro, el CIS o el CEO, es que los europeos, españoles y catalanes, respectivamente, somos cada vez más nacionalistas, menos solidarios, más intransigentes con la inmigración, más neoliberales en cuanto a argumentos económicos y, en resumidas cuentas, más populistas, ¿no? O quizá es que englobamos dentro de los euroescépticos a otra categoría que sí merece la pena: los eurocríticos.

Pero entonces, ¿quiénes son los eurocríticos? Pues son todos aquellos que no se conforman con la UE que tenemos en la actualidad, inconformistas que buscan algo más, que consideran que la Unión puede aportar más de lo que hace. Y, sobretodo, que puede y debe hacerlo de una manera más sostenible, más eficiente y más igualitaria. Aquellos que consideran que no todo lo que hace la UE es perfecto, que hay errores y los señalan. Los eurocríticos quieren cambiar las cosas, pero no para volver atrás, no. No consideran que se vivía mejor antes de la UE, sino que en la UE se pueden cambiar cosas para vivir aún mejor.

Quizá todos tenemos un eurocrítico dentro y, si no es así, busquemos bien en nuestro interior, porque lo necesitaremos si queremos avanzar. Lo que sí tengo claro es que no albergo un euroescéptico dentro de mí. Si no nos gusta la Unión Europea que tenemos, demos un paso al frente, pero no de la mano de los euroescépticos, sino de los eurocríticos, y ayudemos a cambiar aquello que no funciona y a hacer perdurar todo lo que sí lo hace. Porque no, no se vivía mejor antes de la UE, ni se vivirá mejor con una UE como la que quieren los euroescépticos. Y la entrevista que realizó Ana Pastor anoche, a Marine Le Pen, es un claro ejemplo. Está en tu mano decidir cuál es la UE que quieres. 

 

Sobre el autor:

Eduardo Martínez Gil


Eduardo Martínez Gil

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *