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Diputados europeos, votos ¿europeos?

By in Análisis, Colaboradores, Política on 31 marzo, 2015

Las elecciones al Parlamento Europeo no son puramente europeas. Por ejemplo, un ciudadano español no puede votar un candidato alemán, de modo que cada estado miembro envía sus propios diputados al Parlamento Europeo.

Así pues, las elecciones europeas se categorizan a menudo como elecciones de “segundo orden”, ya que se consideran mucho menos importantes que las elecciones domésticas, los votantes no piensan en clave europea sino nacional y muchas veces sirven para emitir votos de castigo al partido que gobierna ―o para votar aquel partido que se acerca más a nuestras preferencias pero que no votamos nunca porque a las elecciones nacionales optamos por el voto útil. Por lo tanto, es de esperar que estos parlamentarios se comporten en clave nacional en el Parlamento Europeo, en línea con las preferencias de sus votantes. Sin embargo, se ha demostrado que este no es el caso y que los partidos políticos del Parlamento Europeo mayoritariamente acaban votando de acuerdo con su ideología y no en función de sus intereses nacionales.

Simon Hix es un profesor británico de la London School of Economics que dedica gran parte de su tiempo a investigar sobre los partidos políticos a nivel europeo. Los resultados de sus investigaciones sobre el comportamiento electoral de los partidos del Parlamento Europeo revelan que los partidos acaban teniendo en cuenta los clivajes ideológicos tradicionales en vez de los territoriales. Hix ha analizado los roll-call votes (aquellos que son públicos y que, por lo tanto, quedan grabados) de los partidos desde el 1979 al 2001, prestando atención a qué coaliciones forman en determinados ámbitos. Los resultados son claros: los partidos políticos del Parlamento Europeo se comportan de forma muy similar a los partidos políticos de los parlamentos nacionales y están divididos principalmente por el eje ’”izquierda-derecha”. Hay dos razones principales que explican esta situación.

En primer lugar, los partidos europeos tienen poder sobre sus parlamentarios: los partidos nacionales tienen poder para decidir quienes son los candidatos a que se postularan como parlamentarios europeos. No obstante, una vez estos son elegidos y pasan a formar parte del Parlamento Europeo, es el partido a nivel europeo el que toma el mando y decide qué parlamentario formará parte de un comité determinado, si tendrá funciones especiales, etc.

En segundo lugar, los parlamentarios provenientes de los partidos nacionales no pueden hacer nada por si solos, necesitan juntarse con otros partidos. La mejor manera de reducir los costes de transacción de tener que formar coaliciones ad hoc cada vez que se tiene que llevar a cabo una votación es formando una coalición permanentemente con aquellos partidos que tienen preferencias similares, de forma que se crean los partidos políticos europeos. Al fin y al cabo, a nivel europeo el que más se asemeja al green party español es el green party de otro estado miembro.

Sin embargo, la política da muchas vueltas. De cara al futuro, si los partidos euroescépticos (o eurofóbicos, adjetivo que en muchas ocasiones es mucho más adecuado) siguen sumando apoyos y, por lo tanto, su número de parlamentarios aumenta, los partidos del Parlamento Europeo podrían empezar a desarrollar patrones de voto diferentes, teniendo en cuenta el eje pro-UE y anti-UE, puesto que si no lo hacen el proceso legislativo se podría volver prácticamente inviable. Esto, no obstante, nos lo encontraremos en el futuro. Un futuro que sólo depende de nosotros.

Sobre el autor:

Fèlix Ruiz Cabré


Fèlix Ruiz Cabré

 

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