Castigos no disuasorios

By in Colaboradores, Economía, Rubén García on 5 diciembre, 2013

1.700 millones de euros en multas a seis grandes bancos por condicionar los tipos del euríbor. La sanción más alta impuesta por Bruselas hasta ahora. Estos bancos han sido el Citigroup, JP Morgan, Deutsche Bank, Société Générale, Royal Bank of Scotland (se ve que necesitan dinero para pagar la independencia) y el RP Martin. 

¿Qué ha pasado para que los tipos duros hayan tenido que pagar una multa? Básicamente que en el periodo entre 2005 y 2008 estos bancos se comunicaban entre ellos y fijaban los tipos del euríbor, el líbor (el índice londinense) y el tíbor (el índice japonés) al nivel que les interesase para obtener más beneficios. El mecanismo era bastante sencillo: los operadores retenían la información para cruzarlas con sus compañeros de la competencia en el momento más ventajoso durante los 60 segundos que disponían y así fijar un tipo de cambio más ventajoso.

¿Y cuál es el problema de estas actuaciones? Primeramente debemos saber qué es el euríbor, que seguro que hay por ahí algún despistao que aún no lo ha buscado en la Wikipedia. El euríbor es el interés al que los bancos europeos se prestan dinero entre sí, al igual que el líbor y el tíbor. ¿Y a mí que me importa a cuánto se presten el dinero los bancos? ¡Porque hay una gran cantidad de productos financieros que varían sus tipos de interés según el euríbor y que afectan a millones de persona en Europa! Por ejemplo, las famosas hipotecas varían su coste a razón de los tipos que marca el euríbor, y si hay unos señores con traje que deciden cuánto vas a pagar por la hipoteca de manera ilícita quizá es un tema del que nos deberíamos preocupar más.

–       Vale, vale, se han puesto de acuerdo para manipular el euríbor a su antojo, pero aún no entiendo por qué les han multado.

–       ¡Porque viola uno de los más importantes principios de toda economía liberal! Este es el principio de la competencia, en el que se entiende que los bancos deberían competir entre ellos para producir un sistema bancario mucho más eficiente. Con la formación de cárteles y la fijación de tipos de cambio, estos bancos que deberían estar compitiendo entre ellos, están cooperando para obtener mayores beneficios de los clientes.

Dando paso a la ronda de comparecencias, el mismo día de la noticia, Joaquín Almunia, vicepresidente y comisario de Competencia, declaró que “la decisión de hoy es una señal fuerte que muestra la determinación de la Comisión de luchar contra estos cárteles en el sector financiero y sancionarlos” y remarcó “para castigar y disuadir”.

¿Los 1.700 millones servirán para disuadir de estas actuaciones? ¿Es mucho o es poco? Realmente no lo sé porque me pierdo en aquellas cifras que sobrepasan el salario de un becario. Lo que sí que sé es que las multas tienen sentido en el momento en que las ganancias que puedes obtener de realizar ese acto son menores que la sanción que deberás pagar si te pillan. Es en ese momento donde realmente la disuasión que nos comentaba el señor Almunia tiene efecto. Y sin saber con exactitud cuánto han ganado los bancos manipulando los tipos de cambio, una multa de 1.700 millones de euros no disuade mucho a un mercado que mueve 3,5 billones de euros al día.

Obviamente deben existir este tipo de multas, pero la mejor manera de evitar este tipo de operaciones es prevenirlas unos manteniendo controles óptimos durante, y no a posteriori.

 

Sobre el autor:

Rubén García


Rubén García Carmona

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